miércoles, 30 de enero de 2013

Enamorada.

 
 
Me enamoran los ojos oscuros
y las miradas claras;
me enamoran las sonrisas grandes
abiertas, de par en par
Me enamoran las palabras francas
y los abrazos cálidos,
las risas contagiosas de los niños
que juguetean en las tardes de verano;
 la sabiduría de los ancianos
en una charla de invierno
y la lluvia en mi cabello en mayo.
Me enamora el aroma de tu cuerpo
el calor de tus manos,
tu sonrisa infantil
y tus abrazos quietos... prolongados.
Me enamora el crepitar de las hojas en otoño
bajo mis pasos cansados;
la sonrisa radiante del planeta
después de un día de llovizna,
mostrando su gesto multicolor
e iluminando miradas.
Me enamora el olor que desprende la tierra al empaparse,
el sutil movimiento de las flores
al compás del viento,
los sonidos de la noche
y las estrellas que decoran mi cielo.
Me enamoran tus susurros
y tus silencios
y todo el universo que cabe...
en tu par de ojos negros.
 
Vicky Arizpe B. (Sayuri)
 
 

sábado, 26 de enero de 2013

En otra piel.

 
Eran tantos los recuerdos cálidos
que se agolpaban dentro de mi ser;
que esta vez me venció el deseo,
me rindieron las ganas de sentirme nuevamente viva,
encendida y trémula
me venció la creciente necesidad de tus besos extintos.
Lo cubrí de caricias, pensando en tu piel
lo perfume con tu aroma salino
e imagine tu maliciosa sonrisa
en lugar de esa tierna mueca infantil de su rostro.
Tan real fue la ilusión que me fabriqué,
que derramó besos por mi cuerpo
con tus labios prestados,
tan auténtico era...
que me vi reflejada en tu oscura mirada,
tras de sus ojos claros;
que sentí tus dedos flamígeros
incendiando nuevamente mi piel
(como esas noches de ayer).
Y hasta escuché el murmullo de tu voz,
cuando pronunció un "te quiero"
igual a ese, que solías pronunciar a mi oído
y sé no me dirás nunca mas...
Y fue justamente ese te quiero,
esa mínima y densa  frase
la que rompió mi imaginación.
 Ví que no era tu piel, no eran tus ojos,
que tu aroma había desaparecido,
dejando en su lugar solo recuerdos y añoranzas...
Una gota salada cruzó mi rostro,
pronuncié tu nombre en mi mente,
le sonreí levemente
y le respondí...
yo también... te quiero.
 
Vicky Arizpe B. (Sayuri)

martes, 15 de enero de 2013

Siempreviva



Nací del vientre de la tierra,
y del soplo del viento del norte
fabricada de cal y arena;

de alma errante como aire
y de pies firmes como raíces...
creciendo indómita
en este mundo de falsas creencias,
de hombres de promesas rotas
y de mascaradas.
Crecí entre sombras de bosques
y entre olas de mar,
entre murmullos de río
y despertar de jardines.
Hasta que conocí tus ojos
y me adentre en su abismo,
caí en ellos y no fui mas arena...
me volví fuego,
tímida chispa que al contacto con tus manos
se volvió brasa,
brasa que al sentir tu piel
se volvió hoguera...
llama que se extinguió
cuando tu amor se acabó.
Morí.... morí mil veces lentamente
desvaneciéndome en sal de lágrimas,
diluyéndome en ilusiones caídas;
me volví cenizas de olvido...
me convertí en silencio.
Silencio y oscuridad...
hasta que la brisa levanto mi esencia
y me fundí nuevamente con el universo...
en el infinito fui polvo de estrella
luz errante sin destino,
hasta que el amor supremo me inyectó vida
y volví a este mundo del cual surgí...
renací convertida en suspiro y susurros;
siempreviva entre los recuerdos;
renaciente en cada primavera,
en las promesas de los que sueñan,
en la esperanza de los que creen
y entre los besos de los que aman.

  Vicky Arizpe B. Sayuri